Saltar al contenido

Estrategia

Vender en México: qué tiene que mostrar el sitio de una empresa de dispositivos médicos

En México, el registro sanitario de un dispositivo se puede consultar en un visor público desde agosto de 2026. Quien compra ya no le pregunta a la empresa si el producto está registrado: lo busca y compara lo que encuentra con lo que dice el sitio.

Arquitectura de contenidosEstrategia de comunicaciónAnálisis de mercado

5 minutos de lectura

En un hospital privado de Monterrey, alguien de compras tiene sobre el escritorio la cotización de un distribuidor regional por un sistema de clavos intramedulares. Antes de aprobarla, copia el número de registro sanitario que figura en la cotización y lo busca en el visor de COFEPRIS. El registro aparece vigente, pero a nombre de una razón social que no figura en ningún lado del sitio del fabricante. El sitio usa solo el nombre comercial, y la ficha del producto no tiene número de registro. La persona de compras le escribe al distribuidor para pedir una aclaración, y la orden se demora una semana.

El sitio no tenía nada mal escrito. Le faltaban los dos datos que el comprador fue a cruzar.

Tres caminos de compra, tres maneras de leer el sitio

En el sector público, la compra de insumos médicos de las instituciones federales de salud pasa por la compra consolidada, que adjudica Birmex, y las contrataciones federales se publican en Compras MX, la plataforma que reemplazó a CompraNet. Quien prepara una propuesta para ese canal no lee la home: busca la ficha, el código de cada referencia, el número de registro y los documentos que va a tener que adjuntar.

Los grupos hospitalarios privados compran de otra manera, y cada uno tiene su propio circuito de aprobación. Ahí el sitio suele abrirlo un cirujano que quiere ver la técnica antes de pedir el material, o alguien de compras que quiere confirmar con quién está tratando.

Y entre los dos están los distribuidores regionales. En un país de este tamaño, un distribuidor con sede en Monterrey puede cubrir media docena de estados del noreste y del centro norte. El sitio de un fabricante que trabaja con varios tiene que decir quién atiende cada región. Si no lo dice, la consulta de un hospital de Tamaulipas termina en el formulario general (lo desarrollamos en Quién representa qué en cada país).

Fabricar en México se puede leer de dos maneras

México tiene una industria de dispositivos médicos grande, y buena parte está en la frontera norte: plantas que fabrican para marcas extranjeras y exportan casi todo lo que producen. Las decisiones de esas marcas se toman en la casa matriz.

Al mismo tiempo, hay fabricantes con marca propia que diseñan y producen para el mercado mexicano, con planta en el centro del país. Para un comprador local, «hecho en México» puede querer decir cualquiera de las dos cosas. Un fabricante de este segundo grupo tiene una historia que la maquila no tiene: qué diseña, dónde lo produce, con qué cirujanos desarrolló cada sistema y qué distribuye de otras marcas además de lo propio. Si el sitio lo dice con lugares, nombres de líneas y fechas, la diferencia se ve sin que haga falta explicarla. Cuando el catálogo mezcla lo propio y lo distribuido, la procedencia va como un dato de cada ficha (lo contamos en Productos propios y marcas distribuidas en el mismo catálogo).

Las certificaciones de la planta van en la página de la empresa, con su nombre exacto. Describen el establecimiento y su sistema de calidad, y no reemplazan el registro de cada producto, que se muestra aparte.

El registro sanitario, tal como figura en el visor

El 20 de agosto de 2026, COFEPRIS publicó un visor de registros sanitarios de dispositivos médicos vigentes. Desde entonces, cualquier hospital, distribuidor o competidor puede verificar un número sin pedirlo.

Eso cambia cómo conviene mostrarlo. En la ficha, el número de registro y el titular van como datos, escritos igual que en el visor, en un campo propio y no dentro de un párrafo. Si un mismo registro cubre varias referencias, la ficha dice cuáles. Al lado del número no hace falta ningún adjetivo: es un dato que se consulta.

El titular es el detalle que más se descuida. Muchas empresas operan con un nombre comercial y registran con una razón social distinta, o registran a nombre de una empresa del grupo. Si esa razón social aparece en la página de la empresa y en el pie del sitio, el comprador que vuelve del visor reconoce el nombre y no tiene que preguntar. Qué se publica en cada ficha lo decide el área regulatoria de la empresa; el sitio prepara el lugar para que el dato esté ordenado y sea uno solo.

Una dirección para las instrucciones de uso

La NOM-137-SSA1-2025, de etiquetado de dispositivos médicos, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 19 de mayo de 2026 y entra en vigor el 14 de mayo de 2027. Contempla códigos, como un QR, que pueden llevar al usuario a un sitio web con información del etiquetado y del instructivo, sin sustituir ni contradecir lo autorizado en el registro.

Para el sitio, eso significa que puede haber una dirección impresa en el empaque que tiene que seguir funcionando durante toda la vida del producto. Si la empresa decide usar esa opción, la dirección se define antes de imprimir y el documento que abre se mantiene igual al aprobado (lo desarrollamos en El QR ya está impreso).

Los congresos

En ortopedia, el encuentro nacional es el Congreso Mexicano de Ortopedia y Traumatología de la FEMECOT, con exposición comercial. La edición 2026, la XXXVI, se hizo del 20 al 24 de octubre en Ciudad de México. Cada especialidad tiene el suyo, y casi todos combinan programa científico y stands.

Lo que el congreso deja en el sitio depende de lo que se prepare antes: la ficha a la que lleva cada pieza, la actividad con el especialista y su perfil, el material que queda publicado cuando el evento termina. Lo contamos en El congreso empieza antes de abrir el stand y en El contenido que sobrevive al evento.

Lo que suele faltar

En agosto de 2026 revisamos los sitios de ocho empresas mexicanas de ortopedia, entre fabricantes y distribuidores. Solo dos publicaban contenido técnico o clínico propio: técnicas quirúrgicas, estudios, artículos sobre tipos de prótesis. La mayoría tenía un sitio actual y redes activas, y ninguna explicación de un producto más allá del nombre y una foto.

El caso más claro fue el de un fabricante con planta propia, dos marcas registradas y acuerdos de distribución con marcas internacionales, cuyo sitio seguía con el diseño y la estructura de hace veinte años. Todo lo que hace a esa empresa distinta estaba en la planta y en la relación con los cirujanos, y el sitio no lo mostraba.

Seguir leyendo

Si alguna nota describe lo que pasa en la empresa, hablemos.