Una startup de cuatro personas consiguió un stand chico en el congreso nacional de su especialidad. Llevan un prototipo, un banner y un folleto con un QR. El sitio lo armaron en un fin de semana con una plantilla: una imagen grande, un párrafo sobre la misión y un formulario.
Durante el congreso, un cirujano escanea el QR para ver el dispositivo con calma. Un distribuidor de otro país pide «el catálogo». Y el inversor con el que tienen una reunión el lunes abre el sitio el domingo a la noche, con la presentación de la startup en la otra pestaña. Los tres llegan a la misma home.
Tres lectores en la misma semana
El cirujano quiere saber qué es el dispositivo, para qué procedimiento está pensado y en qué etapa está: si se puede usar, si hay un estudio en curso, si todavía es un prototipo. El distribuidor quiere saber en qué países se puede vender, qué documentación existe y quién está detrás; lo que mira con más detalle lo contamos en Qué mira un distribuidor en el sitio de un fabricante. El inversor busca el equipo, el estado del producto y si lo que dice el sitio coincide con lo que dice la presentación.
Ese último punto se descuida seguido. La presentación se actualiza cada semana y el sitio quedó como estaba el día que se publicó. Si en una dice «primeros casos en 2026» y en el otro «próximamente», el inversor no sabe cuál vale, y la pregunta del lunes empieza por ahí.
Lo mínimo que conviene tener resuelto
Una página del producto, aparte de la home. Con el nombre definitivo, escrito igual que en el folleto, la presentación y el perfil de LinkedIn de la empresa. Con un solo producto parece un detalle, pero es la dirección a la que van a llevar el QR, el mail de seguimiento y el enlace que el distribuidor le reenvía a su socio.
El estado del producto, escrito y con fecha. En desarrollo, en estudio clínico, con registro en tal país desde tal mes. Una startup suele tener el producto en una etapa intermedia, y esa etapa es justo lo que los tres lectores quieren saber. Qué se puede decir de un producto que todavía no tiene registro lo define el área regulatoria de la empresa o su asesor; lo desarrollamos en Publicar un producto que todavía no tiene registro.
El equipo, con nombres y formación. En dispositivos médicos importa quién está detrás: el cirujano que detectó el problema en el quirófano, la ingeniera que diseñó el mecanismo, quién se ocupa de calidad y regulatorio. Una página de equipo con fotos reales y trayectorias concretas responde una pregunta que el cirujano y el inversor se hacen por igual.
Un contacto que distingue quién escribe. Tres caminos al mismo equipo chico: profesional de la salud, distribuidor, inversor o prensa. No hacen falta tres personas para atenderlos. Alcanza con que el mensaje llegue marcado, para saber qué responder y de dónde vino cada consulta.
Un documento para mandar. Una ficha técnica de una o dos páginas, con lo que la empresa decida mostrar, que se pueda descargar o enviar después de una conversación. Es lo primero que pide el distribuidor y lo que el cirujano guarda en el celular.
Medición desde el primer día. Cuántas personas entraron por el QR del stand, qué página abrieron y cuántas escribieron. Lo que pasó la semana del congreso no se puede reconstruir después.
Lo que puede esperar
Un blog, un área de formación, un segundo idioma o un catálogo completo pueden venir más adelante. Lo que conviene decidir ahora es que el producto sea un tipo de contenido con sus propios campos (nombre, estado, documentos, países) y no una página diseñada a mano. Cuando llegue el segundo producto, se carga uno nuevo sin rediseñar nada, y la página del primero conserva su dirección.
Si el congreso está demasiado cerca para rehacer el sitio, una landing del producto alcanza, siempre que viva en el dominio de la empresa y en una dirección que pueda quedar cuando el sitio crezca. El QR del folleto se imprime una vez, y lo que pasa con esa dirección después está en El QR ya está impreso.
Antes de construir, una maqueta navegable sirve para mostrarle el recorrido a un cirujano de confianza y a un posible distribuidor, y ver si encuentran lo que buscan sin que nadie les explique.
Después del congreso
Con la semana del congreso medida, la startup sabe qué preguntaron los cirujanos, qué pidió el distribuidor y qué páginas abrió el inversor. Eso ordena qué sumar primero al sitio, y el próximo congreso empieza con más preguntas respondidas. Lo que hay que tener listo cuando se presenta un producto ya registrado lo contamos en Lanzar un dispositivo médico.
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