El catálogo creció. Se incorporaron marcas. Aparecieron cursos, PDFs, campañas, idiomas y páginas que resolvieron necesidades puntuales.
Con el tiempo, algunas piezas todavía cumplen su función y otras empiezan a generar trabajo alrededor: documentos que compiten con fichas, enlaces que llevan a versiones viejas, búsquedas que no encuentran lo que existe, contenidos repetidos y tareas que dependen de recordar cómo fue construido el sitio.
Una auditoría sirve para abrir ese sistema sin asumir de entrada que todo necesita rehacerse.
Revisamos qué conviene conservar, qué necesita otra lógica y qué puede esperar.