Saltar al contenido

Impacto y evolución

Qué hace falta para que ChatGPT y Gemini citen a una empresa de dispositivos médicos

Un asistente de IA arma su respuesta con lo que encuentra escrito sobre la empresa, en su sitio y en sitios ajenos. Qué parte de eso depende del contenido, y cómo se comprueba si la empresa aparece.

Visibilidad en buscadores de IA (GEO y AEO)Posicionamiento SEOArquitectura de contenidos

4 minutos de lectura

El gerente de producto de un distribuidor de ortopedia le pregunta a ChatGPT qué opciones hay en Colombia para fijación de fracturas de tobillo. La respuesta nombra dos marcas internacionales, una guía de un hospital y un distribuidor que dejó de trabajar esa línea hace tres años. La empresa que la importa y la vende hoy no aparece. Hace la misma pregunta en Gemini y la lista es otra.

Lo más probable es que las dos respuestas hayan salido de páginas que existen. La del distribuidor que ya no vende la línea, de un listado viejo que nadie actualizó.

Lo que comparte con el SEO, y lo que cambia

Un buscador devuelve una lista de páginas y la persona elige cuál abrir. Un asistente lee varias páginas y escribe una respuesta, que puede nombrar la fuente o no. Los dos se apoyan en la misma base: una página que el rastreador puede leer, con una dirección estable y el dato escrito como texto. Una ficha de producto bien armada sirve para Google, para sus resúmenes de IA y para un asistente a la vez, y para empezar no hace falta reescribir el sitio entero.

Cambian dos cosas. La primera es que el asistente extrae frases: necesita encontrar, en una oración, qué es el producto, qué medidas o materiales tiene, quién lo fabrica y quién lo distribuye en cada país. La segunda es que cruza fuentes. Si el fabricante llama al sistema de una forma, el distribuidor de otra y el programa de un congreso de una tercera, el asistente puede tratarlos como tres productos distintos, o quedarse con el nombre que más se repite afuera.

Lo que depende del contenido de la empresa

En el rubro, muchas consultas preguntan por disponibilidad: quién tiene tal sistema en tal país, quién representa a tal marca. Una página por marca o por línea que diga en qué países se vende y a través de quién le da al asistente un dato que no encuentra con la misma autoridad en ningún otro lado.

El nombre del producto tiene que ser el mismo en la ficha, en el catálogo descargable, en la página del distribuidor y en el perfil de la empresa en directorios del sector. Lo mismo vale para el nombre de la empresa, sobre todo cuando la razón social, la marca comercial y el nombre de la filial local son distintos. Revisar esa coherencia afuera del sitio también es parte del trabajo: una respuesta desactualizada suele venir de una página de terceros.

Las preguntas que el equipo comercial responde todas las semanas pueden tener respuesta completa dentro de la ficha o de una página del procedimiento, sin necesidad de un blog. La evidencia clínica que la empresa publica, enlazada desde la ficha, le muestra al asistente qué estudio corresponde a qué producto. Qué se publica lo define el área regulatoria: lo que se escribe para que un asistente lo cite dice lo mismo que la documentación aprobada.

Los datos estructurados de producto y de organización ayudan a que un sistema lea esas relaciones sin adivinar. El de preguntas frecuentes ya no da un resultado destacado en Google a la mayoría de los sitios desde 2023, pero la respuesta escrita sigue en la página.

Queda el acceso. Si el robots.txt o el firewall del hosting bloquean a los rastreadores de los asistentes, el sitio queda afuera de las respuestas que se arman buscando en el momento, a veces por una regla por defecto que nadie decidió. Qué se deja abierto lo decide la empresa, sabiendo qué bloquea cada regla.

Cómo saber si la empresa aparece

No hay un informe que lo diga. Se arma una lista de veinte o treinta consultas, escritas como las haría un profesional del rubro y en tres grupos: por tipo de producto sin marca («placas bloqueadas para radio distal»), por disponibilidad y país («quién distribuye sistemas de artroscopia de hombro en Perú») y por la propia empresa («qué fabrica tal empresa»). El tercer grupo muestra si el asistente describe bien a la empresa, que es distinto de que la nombre.

Cada consulta se hace en ChatGPT, en Gemini y en Google, donde puede aparecer un resumen de IA, siempre en un chat nuevo, sin memoria y con las mismas palabras. En una planilla se anota la fecha, el asistente, si la empresa aparece, cómo la describe y qué fuentes cita, con su dirección. Esa última columna muestra si el asistente se apoya en el sitio propio, en un distribuidor o en una página que quedó vieja.

Las respuestas cambian de un día a otro y de una cuenta a otra, así que una respuesta aislada dice poco. Lo que se lee es la serie: la misma lista repetida cada mes, para ver qué consultas empiezan a nombrar a la empresa y con qué fuente.

En Google Analytics, las visitas que llegan desde chatgpt.com o gemini.google.com aparecen como tráfico de referencia, con su página de entrada. Son pocas, porque la mayoría de las respuestas no generan un clic, pero muestran qué páginas usa cada asistente como fuente.

Cuando el seguimiento encuentra una respuesta con un dato equivocado, la columna de fuentes indica dónde corregirlo: en una ficha propia, en el listado de un distribuidor o en un directorio del sector.

Seguir leyendo

Si alguna nota describe lo que pasa en la empresa, hablemos.