Con pocas referencias, una estructura simple puede alcanzar.
Después aparece una nueva familia. Un producto pertenece a más de un procedimiento. Una técnica quirúrgica sirve para varias referencias. Hay documentos por mercado, distintas marcas, cursos relacionados y personas que buscan el mismo producto desde lugares diferentes.
En ese punto, agregar otra categoría o duplicar una página resuelve el alta de hoy y deja una excepción más para recordar mañana.
La arquitectura de contenidos pone esas relaciones sobre la mesa antes de convertirlas en menús, filtros o plantillas.
Un profesional puede llegar desde un procedimiento. Un distribuidor puede conocer el código. Otra persona puede empezar por una región anatómica o una marca.
La estructura tiene que admitir esas entradas sin obligar a todos a pensar como está organizada internamente la empresa.