Un producto puede tener una ficha técnica, un instructivo, una técnica quirúrgica, una presentación, un curso y varios códigos comerciales. También puede pertenecer a una familia, utilizarse en determinados procedimientos y estar disponible en más de un mercado.
Cuando cada cosa vive por separado, encontrar información depende de conocer de antemano dónde fue guardada.
La web permite construir otra lógica: que un profesional llegue desde el procedimiento, que un distribuidor busque por código, que una técnica lleve al producto que describe y que la documentación pueda actualizarse sin rehacer la página.
Por eso el diseño aparece después de una decisión más importante: qué existe y cómo tiene que relacionarse.