Fuentes
Definimos qué documentos, páginas y materiales forman parte de la base y cuál es su estado.
Una fuente identificada sigue siendo necesaria aunque la herramienta pueda leer miles de archivos.
Creatividad · Estrategia · Desarrollo · Impacto
Servicios Contenidos AI Context
Organizamos fuentes, terminología, relaciones y reglas para que los equipos puedan trabajar con IA sobre conocimiento propio con más contexto y trazabilidad.
La base puede servir para investigar, preparar borradores, adaptar formatos o asistir tareas internas. La revisión humana y las validaciones técnicas, médicas o regulatorias siguen formando parte del proceso cuando corresponden.
Una empresa puede tener una ficha técnica, un folleto, una presentación comercial y una versión anterior del sitio hablando del mismo producto.
Si esos materiales entran juntos a una herramienta de IA sin jerarquía, una contradicción queda escondida dentro del contexto.
La respuesta puede sonar segura aunque la fuente sea vieja, incompleta o directamente equivocada.
AI Context prepara el terreno antes de producir: qué documentos se usan, cuáles tienen prioridad, qué términos deben mantenerse, qué información necesita revisión y qué reglas no se pueden resolver automáticamente.
La IA escribe rápido. Lo difícil es decirle qué es cierto.
Definimos qué documentos, páginas y materiales forman parte de la base y cuál es su estado.
Una fuente identificada sigue siendo necesaria aunque la herramienta pueda leer miles de archivos.
Establecemos qué tipo de documento tiene prioridad cuando dos fuentes hablan del mismo tema.
La jerarquía no convierte una fuente en verdadera por sí sola; hace visible qué criterio está usando el sistema.
Organizamos nombres de productos, procedimientos, categorías, marcas y términos que deben conservar consistencia.
Esto reduce variaciones innecesarias entre borradores y canales.
Documentamos límites de uso: qué puede resumirse, qué necesita cita, qué datos no deben completarse y cuándo el flujo tiene que pedir revisión.
Incluimos ejemplos de respuestas o formatos correctos cuando ayudan a mostrar profundidad, tono y estructura esperados.
Cuando el sistema lo permite, mantenemos visibles las fuentes utilizadas para que una persona pueda revisar de dónde salió la respuesta.
FT-021 · v3IFU-07 · v2GL-03 · v1Cómo se construye
Revisamos las fuentes disponibles y su calidad para el uso previsto.
Contradicciones, versiones viejas y afirmaciones sin respaldo se marcan antes de incorporarlas al contexto.
Definimos jerarquías, glosarios, relaciones y reglas.
El objetivo es reducir decisiones implícitas que el modelo tendría que resolver por su cuenta.
Usamos preguntas y tareas reales para observar qué información recupera el sistema, qué confunde y dónde faltan fuentes.
La base queda preparada para mantenerse: qué se actualiza, quién valida y qué cambia cuando aparece una nueva versión de un documento.
Que una respuesta muestre la fuente no garantiza que esa fuente sea correcta, vigente o suficiente para la afirmación que se está haciendo.
Por eso la preparación del contexto incluye una revisión previa del material y una definición clara de responsables.
La IA puede ayudar a encontrar y transformar información. No reemplaza el criterio de las áreas que deciden qué es publicable.
Works · Caso SAI
Durante el trabajo de SAI se construyó una plataforma narrativa de 16 capítulos, mensajes organizados en distintos niveles y cinco fichas de territorio.
Ese material se tradujo después en cinco prompts maestros para reutilizar contexto, lenguaje y prioridades sin reconstruir la explicación de la marca en cada conversación.
También se definió una jerarquía de fuentes para resolver contradicciones y saber qué documento debía consultarse primero.
Este trabajo funciona como evidencia del diseño de contexto. El piloto de contenidos educativos con IA previsto para otro momento no llegó a ejecutarse y no se presenta como resultado.



El contexto de cada producto reunido y ordenado: documentos, afirmaciones aprobadas, glosario, voz e instrucciones. Es lo que la IA consulta antes de escribir.
No se publican. La base limita lo que puede afirmar, y todo pasa por revisión antes de salir. La publicación automática queda fuera del circuito.
Para preparar borradores, sí. El texto final lo valida producto o la dirección técnica.
De la empresa. Queda en sus sistemas, documentada, para que la use su equipo, otra herramienta o nosotros.
Es su punto de partida: un asistente necesita el mismo contexto y la misma jerarquía de fuentes que una ficha.
El primer paso puede ser un conjunto acotado de documentos y una tarea concreta. La base se amplía cuando demuestra que puede mantenerse y ser controlada.