Preguntas frecuentes
Algunas cosas conviene dejarlas claras antes de empezar.
Lo que conviene saber antes de armar un proyecto.
¿Qué hace Audacher, exactamente?
Audacher es una agencia creativa y estratégica de desarrollo web para empresas de dispositivos médicos. El trabajo se organiza en cuatro familias: estrategia, contenidos, diseño y desarrollo web e impacto y evolución, con IA en todos los procesos. Un proyecto puede ser una auditoría, un análisis de mercado, un sitio nuevo o todo eso junto.
Audacher nace de más de diez años de trabajo en el rubro, y trabaja para el mercado hispanohablante, en España y en América Latina.
¿Cuánto cuesta un proyecto?
Depende de cosas que no se pueden estimar sin verlas: cuántos productos, idiomas o mercados entran en el alcance, en qué estado está el contenido y cuánto de lo que existe se puede aprovechar.
Un sitio institucional con los textos escritos y un catálogo de cientos de productos sin fichas son proyectos distintos, aunque los dos se pidan con la misma frase. Por eso el presupuesto se prepara después de entender la situación, y separa lo que se puede comprometer de lo que depende de definiciones internas. Se conversa en una reunión.
¿Qué hay que preparar internamente antes de arrancar?
Menos de lo que se suele pensar, y nada que haya que escribir desde cero:
- quién decide y quién valida en cada área: producto, calidad, marketing, dirección técnica;
- el listado real de productos, aunque esté en una hoja de cálculo desordenada;
- la documentación que exista, en el estado en que esté;
- una persona que pueda desbloquear las cosas cuando algo dependa de una definición interna.
Lo que falta se identifica en el relevamiento. Esperar a tenerlo todo ordenado para empezar es la forma más común de no empezar nunca.
¿Por dónde conviene empezar?
Por explorar lo que ya existe. El autodiagnóstico sirve para una primera lectura; cuando hace falta profundizar, una auditoría digital permite revisar sitio, contenidos, canales y prioridades.
Cómo funciona en la práctica.
¿Cuánto tarda un proyecto?
Depende del alcance y, sobre todo, de las validaciones internas. Producto, calidad y dirección médica revisan cosas distintas, y su disponibilidad suele marcar el ritmo del proyecto. Por eso no damos un plazo antes de ver el material. El cronograma separa lo que depende de nosotros de lo que depende de definiciones de la empresa, y lo dice desde el principio.
Si hay una fecha fija, como un congreso o un lanzamiento, se planifica hacia atrás desde ahí y se decide qué entra y qué queda para una segunda etapa.
¿Se puede trabajar con un equipo que está en otro país?
Sí. La mayor parte del trabajo es asincrónica de todos modos: relevar con cada área, escribir, revisar, cargar. Lo que hace falta es una cadencia fija, con una reunión semanal corta, y un documento vivo donde las decisiones queden escritas. Así se valida sobre la marcha y no aparece una desalineación al final.
Ya hay una agencia o un proveedor. ¿Audacher puede trabajar con ellos?
Sí. Muchas veces no hace falta reemplazar a nadie. Audacher puede trabajar junto a una agencia, un desarrollador, el área de sistemas o especialistas externos cuando el proyecto necesita conectar estrategia, contenidos y estructura digital. Si hay una superposición de responsabilidades, se define al principio.
¿Cuánto trabajo requiere del equipo interno?
Hace falta tiempo para relevar, decidir y validar. La cantidad depende del proyecto y queda incluida en el alcance desde el principio. Parte del trabajo consiste justamente en que esas decisiones no tengan que repetirse cada vez que se publica algo nuevo.
Cuando termina el proyecto, ¿de quién son el código, el contenido y los accesos?
De la empresa. El sitio, el contenido y los accesos quedan a su nombre. Y el equipo queda en condiciones de operarlo: en un proyecto real, el circuito de carga que armamos sigue funcionando hoy sin nosotros.
Herramientas, responsabilidades y resultados.
¿Para qué se usa la inteligencia artificial en un proyecto?
Para acelerar trabajo que igual habría que hacer: ordenar material disperso, preparar borradores sobre fuentes de la empresa, revisar la consistencia entre cientos de fichas, analizar qué busca la gente en el sitio. Atraviesa todos los servicios.
El criterio y la validación son humanos. La IA no decide qué es verdadero ni qué se puede afirmar sobre un producto médico, y todo lo que toca contenido clínico pasa por quien corresponda en la empresa. La IA acelera; el criterio define.
¿Audacher asesora en temas regulatorios?
No. Nosotros resolvemos cómo se muestra, se encuentra y se mantiene la información. Qué es obligatorio publicar, qué se puede decir de un producto y si un claim se sostiene lo define el área regulatoria de la empresa.
En la práctica: decidimos dónde vive un instructivo, cómo se enlaza con su producto y cómo se ve en el teléfono, y el cliente decide si ese instructivo puede ser solo digital. La ficha contempla los campos que la empresa necesite mostrar, como el registro sanitario; cuáles son obligatorios en cada país lo define su área regulatoria. Más de diez años de trabajo en el rubro sirven para algo concreto: no proponer lo que después no se puede hacer, y saber cuándo una decisión vuelve al área técnica.
¿Se pueden prometer más ventas, más consultas o un puesto en Google?
No. Lo que pasa con una oportunidad comercial depende de mucha más gente que nosotros, y los criterios de Google no los controla nadie de afuera.
Lo que sí mostramos, con fecha y con fuente, son cambios en la estructura, en el uso y en la operación. En un proyecto real, los clics en fichas de producto pasaron de 1.308 a 3.227 y los de PDFs de catálogo bajaron de 1.391 a 324, en dos ventanas iguales de 39 días alrededor del lanzamiento. Son datos de búsqueda orgánica: las campañas pagas las hizo otra persona.
Qué hacer con lo que ya existe.
¿Hace falta rehacer el sitio, o se puede mejorar el que existe?
Depende de qué quedó chico. Si es la velocidad, un grupo de fichas o la medición, se trabaja sobre lo que hay, con rendimiento y accesibilidad web o con mantenimiento y optimización continua. Si la estructura ya no soporta el catálogo, los idiomas o los públicos, conviene reconstruirla, y a veces el diseño se conserva. La auditoría digital es la que lo dice, con los datos a la vista.
¿Cómo se migra un sitio cuidando tráfico, enlaces y documentos?
Con un orden. Antes de mover nada se prepara el inventario: cada dirección con tráfico o con enlaces externos, cada PDF que Google tiene guardado, cada versión de idioma. Después se hace el mapa de redirecciones, y tras el lanzamiento se verifica cada una hasta su destino final y se sigue la evolución en Search Console.
Los PDFs de catálogo que todavía reciben visitas se redirigen a su ficha o quedan enlazados desde ella. Si hay instructivos de uso con una dirección impresa en rótulos o en códigos QR, el sitio nuevo conserva esas direcciones; a qué versión del documento lleva cada una lo define el área regulatoria de la empresa.
En un proyecto real se auditaron 511 redirecciones antes de publicar, sin ninguna rota. Lo que haga Google en las semanas posteriores no depende de nadie de afuera; lo que sí se controla es que ninguna dirección importante quede sin destino.
