Una empresa ortopédica fabrica sus placas de tibia en planta propia y, además, representa en el país el instrumental de artroscopia de una marca internacional. En el área de rodilla las dos líneas aparecen en la misma grilla. Un instrumentador abre la ficha de un anclaje de sutura y necesita saber algo que en otro rubro sería un detalle: quién lo fabrica. Ese dato figura en el rótulo, en el instructivo y en el registro sanitario, y la ficha tiene que decir lo mismo.
Quién fabrica y quién lo ofrece
En un catálogo mixto, cada producto tiene al menos dos datos que no se pueden confundir. Uno es el fabricante, que es quien produce el dispositivo y firma su documentación. El otro es la empresa que lo ofrece, que en una línea distribuida es la dueña del sitio pero no del producto. Cuando los dos coinciden, nadie lo nota. Cuando no coinciden y la ficha los mezcla, una técnica quirúrgica del fabricante extranjero termina presentada como material propio, o un producto propio queda escondido entre los de una marca más conocida.
Para ordenarlo alcanza con un catálogo, siempre que la ficha guarde la procedencia como un dato propio, aparte del nombre comercial y de la familia. Así el visitante puede entrar por una región anatómica o por un procedimiento, ver varias marcas juntas y reconocer cada una al abrirla.

La marca va en un campo
La forma más común de mostrar una marca distribuida es escribirla en la descripción: «Sistema de reparación meniscal de [marca]». Funciona hasta que hay cien fichas así. Para saber qué productos son de esa marca hay que leerlas todas, y el filtro del catálogo no la reconoce porque para el sistema es texto suelto.
Cuando la marca es un campo con una lista cerrada de valores, el catálogo puede filtrar por ella y el buscador devuelve todos sus productos al escribir el nombre. Además, la marca aparece siempre en el mismo lugar de la ficha, escrita de la misma manera, sin depender de quién cargó cada producto. Lo mismo vale para el fabricante, si no coincide con la marca, y para los documentos: una técnica quirúrgica de la marca distribuida queda relacionada con sus productos y conserva su identificación original.
En SAI la marca es uno de los cinco ejes de navegación del catálogo, junto con la región anatómica, el área de interés, el tipo de producto y el procedimiento. Cerca de 270 productos de varias procedencias conviven en el mismo listado.
Cuando cambia un acuerdo de distribución
Los acuerdos de distribución cambian. Una empresa deja de representar una línea, suma otra o pasa a fabricar algo que antes importaba. Si la marca estaba escrita a mano en cada descripción, encontrar las fichas afectadas es una búsqueda de texto con resultados dudosos. Si es un campo, la lista sale completa en un minuto: qué productos, qué documentos y qué páginas de área los muestran.
Con esa lista se decide caso por caso qué se despublica, qué queda consultable y qué direcciones necesitan una redirección. Las redirecciones tienen su razón: un catálogo distribuido circula durante años en PDFs que los comerciales mandaron por correo, y sus enlaces siguen llegando a las fichas mucho después de que el acuerdo terminó. Qué se publica y qué versión vale lo decide la empresa. La estructura tiene que permitir ejecutarlo sin revisar el sitio a mano.
Sumar una marca nueva es el mismo trabajo al revés: se agrega el valor a la lista, se cargan los productos con sus relaciones de región y procedimiento, y el filtro ya la incluye. No hace falta una sección aparte por proveedor.
Lo que muestran las búsquedas
Hay un motivo más para que la procedencia esté clara en cada ficha, y aparece en Search Console. Mucha gente busca la marca internacional, no al distribuidor.
En SAI, entre las 1.000 consultas principales de dieciséis meses de Search Console, 60 incluían el nombre de la marca internacional que SAI distribuye. Esas consultas sumaban 31.721 impresiones y 266 clics: un 0,8 % de CTR. Google mostraba el sitio del distribuidor decenas de miles de veces a personas que buscaban esa marca, y muy pocas entraban.
La cifra no explica la causa, pero señala dónde mirar: qué páginas aparecen para esas búsquedas, si el título nombra la marca y el producto, y si la ficha a la que llega la persona deja claro que ese dispositivo se consigue ahí.
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