
Auditoría de contenidos
Reunimos lo que ya existe, vemos qué sigue vigente, qué está duplicado, qué falta y dónde vive hoy la versión que el equipo considera válida.
Es una forma de conocer el material antes de empezar a producir más.
Creatividad · Estrategia · Desarrollo · Impacto
Servicios Contenidos
Transformamos conocimiento técnico, experiencia, documentación y material que la empresa ya produce en contenidos con un propósito, un público y un lugar donde vivir.
Una ficha, una presentación de congreso, una conversación con Producto o una pregunta que Comercial responde todas las semanas pueden ser fuentes del mismo sistema. El trabajo empieza encontrando ese conocimiento y definiendo qué merece convertirse en contenido.
¿Por qué contenidos?
Está en fichas técnicas, instructivos, presentaciones, capacitaciones, mails, preguntas frecuentes del equipo comercial y personas que conocen un producto hace años.
A veces ese conocimiento nunca fue escrito para la web. O está escrito para otro uso: un PDF pensado para imprimir, una presentación pensada para una charla, un documento técnico pensado para validación interna.
Publicarlo tal cual deja afuera una parte importante del trabajo: decidir para quién sirve, dónde debería aparecer y con qué otras cosas necesita relacionarse.
Escribir empieza por encontrar la fuente correcta.
Lo cotidiano puede convertirse en algo propio cuando alguien sabe dónde mirar.
La propuesta
Una afirmación técnica, una característica de producto y un mensaje institucional no se construyen con el mismo tipo de evidencia.
Una misma empresa puede hablar con un cirujano, un distribuidor, un paciente o su propio equipo. El contexto cambia cuánto hay que explicar y cómo.
Producto, Dirección Médica, Calidad, Regulatorio o Comunicación pueden intervenir en momentos diferentes.
Una buena base permite que el mismo conocimiento alimente una ficha, una nota, una newsletter o un flujo asistido por IA sin copiar y pegar desde cero.

Reunimos lo que ya existe, vemos qué sigue vigente, qué está duplicado, qué falta y dónde vive hoy la versión que el equipo considera válida.
Es una forma de conocer el material antes de empezar a producir más.


Definimos qué preguntas vale la pena responder, qué temas puede ocupar la empresa y con qué palabras los buscan sus públicos.
El resultado organiza una agenda, pero también ayuda a decidir qué merece una página propia y qué pertenece a otro formato.

Escribimos páginas institucionales, fichas, soluciones, contenidos profesionales y otras piezas sobre información real de la empresa.
La redacción ocurre antes o junto con el diseño cuando el contenido define la forma que necesita la página.

Organizamos fuentes, terminología, relaciones y reglas que una IA necesita para trabajar con mejor contexto sobre la empresa y sus productos.
Una base bien construida reduce ambigüedad y facilita la producción; la revisión humana sigue formando parte del circuito.


Diseñamos procesos donde las fuentes, el contexto, la producción y la validación puedan conectarse.
La IA puede acelerar borradores, adaptaciones o tareas repetitivas. Cada flujo define qué necesita revisión y qué ocurre cuando falta información.

Trabajamos la base propia como un canal editorial: qué merece enviarse, a quién, con qué frecuencia y hacia qué contenido conviene llevar la lectura.
Cursos, productos, documentación o novedades pueden tener recorridos distintos sin convertir cada envío en una pieza aislada.

Cada ficha necesita información consistente, relaciones claras y un criterio para decidir qué se repite y qué pertenece al producto.

Documentación, técnicas, cursos y novedades tienen que poder crecer sin transformarse en una lista interminable de archivos.

Una clase termina. El conocimiento que produjo puede seguir teniendo valor si encuentra dónde vivir después.

El contenido cambia por público y canal, pero necesita conservar una dirección compartida.

Cada ficha necesita información consistente, relaciones claras y un criterio para decidir qué se repite y qué pertenece al producto.

Documentación, técnicas, cursos y novedades tienen que poder crecer sin transformarse en una lista interminable de archivos.

Una clase termina. El conocimiento que produjo puede seguir teniendo valor si encuentra dónde vivir después.

El contenido cambia por público y canal, pero necesita conservar una dirección compartida.

Cada ficha necesita información consistente, relaciones claras y un criterio para decidir qué se repite y qué pertenece al producto.

Documentación, técnicas, cursos y novedades tienen que poder crecer sin transformarse en una lista interminable de archivos.

Una clase termina. El conocimiento que produjo puede seguir teniendo valor si encuentra dónde vivir después.

El contenido cambia por público y canal, pero necesita conservar una dirección compartida.
Make the invisible visible
Una ficha, un curso y una newsletter pueden salir del mismo conocimiento sin decir lo mismo.
Cómo se construye
Reunimos documentos, materiales existentes y personas que conocen cada tema.
Se distingue qué está aprobado, qué necesita actualizarse y qué todavía falta.
Ordenamos qué contenido existe, dónde está y para qué puede servir.
También aparecen versiones duplicadas, formatos que ya no responden al uso actual y temas que nadie escribió todavía.
Definimos tipos de contenido, públicos, relaciones y prioridades.
Una técnica quirúrgica, una ficha y una nota pueden compartir una fuente, pero cumplen funciones diferentes.
El conocimiento pasa a un formato pensado para el lugar donde va a publicarse.
Cuando se usa IA, trabaja sobre el contexto disponible y dentro de reglas explícitas.
Cada parte vuelve a quien corresponda.
Lo médico, técnico o regulatorio no se completa por inferencia cuando falta información.
El contenido entra al sitio, a una newsletter, a una biblioteca o a un flujo que permita reutilizarlo.
Lo que cambia después vuelve a la fuente y puede actualizar el resto.
Works · SAI
Parte del material estaba en catálogos, documentación técnica, presentaciones y personas de distintas áreas.
Antes de diseñar las páginas se definieron tipos de contenido, se relevó con quienes sabían de cada tema y se escribieron los textos que después tenían que sostener las pantallas.
La ficha de producto terminó contemplando 106 campos y la documentación quedó relacionada con las referencias que describe. Una vez en uso, esa información dejó de depender exclusivamente del PDF original.
El contexto también se documenta
Una empresa que publica de manera continua necesita algo más que una carpeta de archivos.
Necesita saber cuáles son las fuentes válidas, qué términos utiliza, qué áreas revisan cada tema y qué información puede reutilizarse.
Ese contexto también puede servir para trabajar con IA: preparar borradores, adaptar formatos o encontrar material relacionado sin depender de una conversación nueva cada vez.
Un modelo puede redactar con mucha velocidad y aun así completar un vacío con algo que parece plausible.
Por eso un flujo de contenidos médicos empieza por fuentes identificadas, reglas claras y responsables de validación.
Cuando un dato no está documentado, se marca como faltante. La tecnología no reemplaza esa decisión.
Ideas

Qué cambia cuando una página tiene que sostener contenido real.

Contexto, estructura y los límites de automatizar sin buenas fuentes.

Por qué escribir fichas ya no alcanza y empieza a importar el sistema que las conecta.
Una ficha, una presentación, una capacitación o una pregunta que alguien responde cada semana. El primer trabajo es encontrar qué hay ahí y qué vale la pena hacer visible.