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Estrategia

El conocimiento técnico está repartido entre cuatro áreas, y la web lo necesita junto

En una empresa de dispositivos médicos, cada área sabe una parte de cada producto. Cómo reunir ese conocimiento sin perder de dónde salió cada dato ni quién lo confirma.

Auditoría de contenidosRedacción webArquitectura de contenidos

4 minutos de lectura

Ingeniería tiene los códigos y las medidas del implante. Producto sabe a qué familia pertenece y con qué otra línea se vende. Dirección médica usa un nombre preciso para el procedimiento, que no siempre coincide con el del folleto. Atención al cliente sabe qué catálogo piden los distribuidores todas las semanas y cuál ya no existe. La ficha de ese producto en la web necesita las cuatro cosas, y ninguna de esas personas tiene tiempo de escribirla.

Relevar contenido en una empresa así se parece poco a pedirle textos a un cliente. Hay que ir a buscar cada dato donde está, y dejar escrito quién lo dio.

Una reunión para mostrar el mapa, un hilo por área para trabajar

La reunión con todas las áreas sirve para una cosa: que cada responsable vea el mapa del sitio y entienda dónde va a vivir lo que sabe. Productos, educación médica, eventos, atención al cliente, la empresa. Ahí aparecen relaciones que después ahorran trabajo, como un documento que tiene que estar en la ficha y en la biblioteca, o un docente que da cursos y además tiene que tener su propio perfil.

Para producir contenido, esa reunión no alcanza. En SAI, después del encuentro con todos, abrimos un hilo por área de contenido: la empresa, atención al cliente, educación médica, productos y eventos, cada uno con las personas que tenían ese conocimiento y no con las que tenían el cargo. Dirección médica e Ingeniería en productos; los médicos de dirección médica en educación. Cada hilo avanzó a su ritmo sin frenar a los otros, y la dirección de la empresa quedó en copia en todos, con visibilidad y sin tener que participar en cada tema.

Después de cada reunión, cada área recibía un resumen, ejemplos de referencia y un documento abierto para volcar lo que sabía con sus palabras. Un cuestionario cerrado obliga a traducir el conocimiento al formato de la agencia antes de que la agencia lo haya entendido.

Cada dato con fuente, estado y responsable

Lo que llega de cada área viene en formatos distintos: un PDF técnico de hace años, una presentación de congreso, un correo, una respuesta en una reunión. Para que eso se convierta en una ficha, cada dato necesita tres marcas: de dónde salió, en qué estado está (confirmado, pendiente, en revisión) y quién tiene que confirmarlo.

Las discrepancias son lo más valioso del relevamiento. El folleto dice una medida y la planilla de Ingeniería otra; el nombre comercial aparece de dos formas; la técnica tiene un nombre en el video y otro en el catálogo. Elegir una versión para avanzar borra el problema de la vista. La discrepancia queda anotada junto al dato, con las dos fuentes, hasta que la persona que corresponde la resuelve. Un pendiente escrito como «revisar producto» genera otra reunión; uno que dice qué referencia, qué dato y quién responde se contesta en un mensaje.

Tres catálogos técnicos de SAI. Buena parte de los datos de cada ficha salió de documentos como estos, cruzados con lo que confirmaba cada área.

Escribir lo que no estaba escrito

En SAI, casi nada del contenido existía como texto publicable. Había documentos técnicos, presentaciones y el criterio de las personas que trabajaban con cada producto. Escribimos los textos a partir de esas fuentes, con asistencia de IA para comparar materiales y detectar términos que se repetían con variantes, y cada área validó lo suyo.

La terminología clínica es el caso más claro de por qué la fuente importa. El nombre comercial lo confirma Producto. El nombre del procedimiento lo fija dirección médica, y tiene que decir lo mismo en la ficha, en el folleto y en el video. Si eso queda decidido y anotado una vez, quien carga la próxima ficha no tiene que interpretar una conversación vieja.

La aprobación se ve en el mismo lugar que el dato

Ingeniería completa una plantilla bilingüe por producto. Las celdas aprobadas se pintan de verde, y eso separa «creo que está aprobado» de «está aprobado» sin buscar en el correo. Dentro de una misma ficha pueden convivir datos confirmados, archivos pendientes y traducciones en revisión, y cada uno tiene su estado a la vista.

Con la plantilla lista, la ficha se carga como borrador y se revisa en la vista previa, sobre la página real. Ahí aparece lo que la planilla esconde: un título que no entra en la tarjeta, una imagen de otro producto, un PDF asociado a la referencia equivocada.

Ese circuito sigue funcionando en SAI sin nosotros. Cuando entra una referencia nueva, la plantilla ya dice dónde va el código, quién confirma el nombre clínico y qué documento corresponde.

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