La noche antes de una cirugía, un instrumentador revisa el pedido del set y tiene un código anotado. Quiere confirmar la medida y ver qué instrumental lleva. Al día siguiente, alguien del área de compras de un hospital busca el número de registro sanitario del mismo producto para completar un expediente de licitación. Y un distribuidor de otra provincia quiere saber si la técnica quirúrgica que tiene guardada en el mail es la última revisión. Los tres terminan en la misma página, y cada uno mira una parte distinta.
La ficha técnica y la ficha de producto no son el mismo documento
En el rubro se llama ficha técnica al documento que arma Ingeniería o Calidad: un PDF con materiales, dimensiones y tablas, aprobado como una unidad. La ficha de producto es la página del sitio. Toma datos de esa ficha técnica, del catálogo de la línea y del instructivo de uso, y los pone juntos para quien llega buscando el producto. La primera se descarga y se archiva; la segunda se recorre, se filtra y se enlaza.
Esa diferencia ordena el trabajo. La ficha de producto no copia el PDF en pantalla: separa cada dato en su lugar, y deja el documento completo disponible para quien lo necesita entero.
Qué va arriba
La mayoría de quienes llegan a la ficha ya conocen el problema clínico. Lo que necesitan es confirmar que están frente al producto correcto. Por eso arriba van el nombre comercial completo, una oración que diga qué es y para qué procedimiento se usa, y los atributos que lo identifican: marca, tipo de producto, región anatómica, procedimiento y códigos. El beneficio clínico, si la empresa lo tiene aprobado y con respaldo, va después, con su fuente. Una ficha que abre con un adjetivo obliga al profesional a bajar buscando el dato.
Lo que tiene que estar en la página
Identificación. Nombre comercial, familia o sistema, marca y fabricante. Cuando la empresa distribuye productos de terceros, la ficha dice de quién es cada uno.
Códigos y variantes. Las medidas, los materiales y las presentaciones, con su código, en una tabla que se lea en pantalla y no en una imagen. Es la parte que más consulta quien ya está comprando o armando un set.
Indicaciones. Tal como figuran en el instructivo de uso aprobado, sin resumirlas ni reescribirlas para que suenen mejor. Si el instructivo trae contraindicaciones, se decide junto con la empresa cómo y dónde se muestran.
Documentos. El instructivo de uso, la técnica quirúrgica, el catálogo y los certificados que correspondan, cada uno con su número de documento y su revisión a la vista. Quien tiene una versión guardada tiene que poder comparar.
Relaciones. El instrumental que usa el implante, los productos de la misma familia, los componentes compatibles y el procedimiento en el que entra. Un cirujano que llega a un tornillo suele necesitar también la placa.
El registro sanitario va en un campo propio
El número de registro sanitario es el dato que figura a la vez en el rótulo, en el instructivo y en el expediente de compra. Si en la ficha está escrito como texto libre, dentro de un párrafo o pegado a otro valor, sirve para leerlo y para nada más. Como campo, con el número, la autoridad que lo otorgó y el país, se puede mostrar en un lugar fijo, buscar y usar para relacionar el producto con su instructivo. Un mismo producto puede tener registro en ANMAT, en INVIMA, en COFEPRIS y en el ISP de Chile, y cada uno tiene que poder leerse por separado.
En SAI, fabricante y distribuidor ortopédico argentino, el sitio muestra registros sanitarios de nueve autoridades. Cuando se quiso usar el número de registro para unir cada producto con su instructivo, el dato estaba cargado en cada ficha, pero como texto libre, a veces con varios valores juntos y en un formato distinto del que pedía la instrucción del propio campo. Antes de conectar las dos cosas había que ordenar ese campo.
Qué se publica de cada registro, y si la ficha muestra el identificador único del dispositivo o el marcado CE, lo decide el área regulatoria de la empresa. La ficha tiene que tener el campo preparado para que esa decisión no dependa de rehacer la página.
Lo que hace que la ficha aparezca en Google
Lo que ayuda a una ficha a posicionar es lo mismo que la hace útil. El nombre del producto escrito como lo busca la gente, que en este rubro suele ser el término genérico junto al comercial: «placa de tibia proximal» y la marca. Los códigos y las medidas como texto en la página. Las indicaciones escritas, no en una imagen. Y una dirección propia por producto, que no cambie cuando cambia el catálogo. Una ficha con un nombre, una foto y un botón de descarga le deja a Google un solo lugar donde encontrar la respuesta: el PDF.
Con la ficha completa definida, cada producto nuevo llega con una lista concreta de lo que hay que pedirle a cada área: el código a Ingeniería, las indicaciones al instructivo aprobado, el registro a Regulatorio y la técnica a quien la escribió.
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