Saltar al contenido

Desarrollo web

Cómo encontrar un implante cuando se conoce la región anatómica, pero no la marca

Un catálogo de implantes se busca por región, por procedimiento, por código o por número de registro. Cada entrada tiene que terminar en la misma ficha.

Arquitectura de contenidosDesarrollo de sitios webDiseño UX/UI

3 minutos de lectura

Un traumatólogo tiene una fractura de tibia proximal programada y quiere ver qué placas hay disponibles. No recuerda el nombre comercial de ninguna. En el mismo catálogo, alguien de compras de un sanatorio pega un código copiado de una orden, un distribuidor busca por la marca que representa y una instrumentadora que arma una capacitación empieza por el procedimiento.

Las cuatro personas buscan productos del mismo catálogo y ninguna empieza por el mismo lado. Un menú pensado para quien ya sabe el nombre del producto deja afuera a tres de ellas.

Cinco ejes que se combinan

En un catálogo ortopédico, un mismo implante pertenece a varias clasificaciones a la vez. Una placa de tibia proximal es de trauma, se usa en la rodilla y en la pierna, es una placa bloqueada, se coloca en una osteosíntesis y tiene una marca. Si todo eso se resuelve con categorías anidadas, aparecen ramas como «Trauma › Miembro inferior › Placas › Tibia», y cada producto nuevo obliga a decidir en qué rama va y a repetirlo en las demás.

La alternativa es tratar cada clasificación como un eje independiente y relacionar el producto con un término de cada eje. En SAI, fabricante y distribuidor ortopédico argentino, el catálogo de cerca de 270 productos se organizó en cinco ejes de navegación: área de interés, región anatómica, tipo de producto, procedimiento y marca, con 86 términos en total.

El catálogo de SAI con los filtros de marca, región anatómica y área de interés a la izquierda y los productos a la derecha.

Con esa estructura, el traumatólogo marca «Tibia» y ve todo lo que corresponde a esa región, sin importar la línea comercial. Si después suma un tipo de producto, la lista se achica. Cuando entra un producto nuevo, se lo relaciona con sus términos y aparece en todos los recorridos al mismo tiempo, sin que nadie toque el menú.

Las relaciones se definen antes que la pantalla. El filtro que ve el visitante muestra cómo la empresa decidió clasificar sus referencias, y esa decisión la toman quienes conocen el portfolio, con la ficha de producto como unidad.

Cuando ya se tiene el código

Para quien llega con una referencia anotada, recorrer regiones anatómicas es una pérdida de tiempo. El buscador del catálogo de SAI encuentra productos por título, código, marca y nombre comercial, y desde el 4 de septiembre de 2026 también por número de registro sanitario del producto médico (el número de PM).

Ese último dato es el que maneja quien trabaja con licitaciones, habilitaciones o legajos de compra. En esos papeles el producto figura por su registro antes que por su nombre comercial, y un mismo registro puede cubrir varias referencias. Buscar por ese número lleva directo al conjunto de productos que ampara.

El buscador del catálogo de SAI mostrando resultados mientras se escribe, con la marca, el nombre del producto y una línea de descripción.

En una empresa que fabrica y distribuye, el eje de marca resuelve otra cosa. Los productos propios aparecen primero en los listados, también en las páginas de cada término, y la ficha de cada referencia dice quién la fabrica. Una marca internacional que la empresa distribuye queda identificada como tal.

Cuando el filtro queda vacío

Con cinco ejes combinables, hay combinaciones que no devuelven nada: una región anatómica con un procedimiento que la empresa no cubre en esa zona, o una marca que no tiene productos de ese tipo. La pantalla vacía es el momento en que más fácil se pierde a un visitante, porque la lee como «esta empresa no tiene nada para esto», aunque el problema sea el último filtro que marcó.

Algunos criterios para ese caso:

- Mostrar arriba de los resultados qué filtros están activos, cada uno con su forma de quitarlo. - Cuando la combinación no tiene productos, decirlo con los filtros nombrados y ofrecer volver a la combinación anterior, que sí tenía resultados. - Evitar que se llegue ahí: si una opción no tiene productos dentro de la selección actual, desactivarla o mostrar cuántos resultados daría. - Probar las combinaciones desde el celular, donde los filtros suelen quedar plegados y es más fácil no ver cuál quedó marcado.

Dos recorridos para probar un catálogo

Antes de publicar, y cada vez que entra una tanda de productos nuevos, alcanza con dos recorridos hechos desde una ventana sin sesión iniciada. El primero empieza por una región anatómica y baja hasta una ficha. El segundo empieza con un código o un número de registro escrito en el buscador. Los dos tienen que terminar en la misma ficha, con la marca, la familia y los documentos del producto, y desde ahí tiene que haber una forma de volver a los demás productos de esa región.

Seguir leyendo

Si alguna nota describe lo que pasa en la empresa, hablemos.